Cauquenina publicó estudio internacional que hizo noticia en Australia

 


Carolina González Urrutia, psicóloga y doctora en psicología, nacida y criada en Cauquenes, ha sido entrevistada en televisión, prensa escrita, y radio por la publicación de un estudio internacional sobre el castigo físico. La cauquenina, quien es académica de la Universidad de Queensland del Sur, lideró el estudio “Aceptabilidad del Castigo Físico y el Uso de Diferentes Prácticas Parentales en Países de Altos Ingresos” que fue publicado en la Revista Australiana de Asuntos Sociales (Australian Journal of Social Issues en su nombre original en inglés), con la Profesora Asociada Alina Morawska, Profesor Daryl J. Higgins, y Dra. Divna M. Haslam como coautores.

Castigo Físico

El castigo físico es definido como cualquier forma de castigo físico en la forma de fuerza física hacia un niño, niña, o adolescente con la intención de causar dolor o molestar, pero no una lesión. Algunos ejemplos son golpes con la mano u otro objeto, empujones, jalar el pelo u orejas, y obligar a mantener posturas incómodas. UNICEF estima que dos de cada tres niños, niñas, y adolescentes han experimentado disciplina física por parte de sus padres en el último mes.

Aunque puede parecer que el castigo físico es efectivo en el momento, ya que el niño, niña, o adolescente interrumpe la conducta; existe mucha evidencia internacional demostrando que el castigo físico solo tiene consecuencias negativas para los niños, niñas, y adolescentes que experimentan castigo físico, tanto en el corto como largo plazo. Los metaanálisis, que son estudios que analizan los datos de diferentes estudios sobre un mismo tema y combinan estadísticamente los resultados de los diferentes estudios para alcanzar una integración de dichos resultados, han identificado muchas consecuencias negativas del castigo físico en los niños, niñas, y adolescentes. Durante la infancia, el castigo físico se ha asociado con más agresión, más problemas emocionales y de conducta, más problemas de salud mental, menor capacidad cognitiva, baja autoestima, y peor relación con los padres. En la adultez, el castigo físico se relaciona con conductas antisociales y problemas de salud mental. Además, los niños, niñas, y adolescentes que experimentaron castigo físico en su infancia, son más propensos a encontrar que el castigo físico es una conducta aceptable, y también la agresión física (cuando la intención es causar una lesión). Debido a esto, existe lamentablemente evidencia de la transmisión intergeneracional del castigo físico.

Como consecuencia, existe la Alianza Global para Poner Fin a la Violencia Contra Niños, Niñas, y Adolescentes. De acuerdo a esta alianza, 66 estados presentan una prohibición total del castigo físico a nivel internacional. Es decir, es contra la ley castigar físicamente a un niño, niña, o adolescente en cualquier contexto en esos países. En Chile, el castigo físico esta sólo prohibido en algunos contextos, tales como establecimientos educaciones e instituciones penales; pero el gobierno ha establecido su compromiso a avanzar hacia una total prohibición.

Más información del estudio (González et al., 2024)

El estudio analizó datos de la Encuesta Internacional de Parentalidad, incluyendo más de 6.700 padres de niños y niñas de 2 a 12 años de ocho países de altos ingresos, los cuales fueron Australia, Bélgica, Canadá, Alemania, Hong Kong, España, Suiza, y el Reino Unido. El objetivo del estudio fue explorar las diferencias entre países con diferentes niveles de progreso hacia una total prohibición legal del castigo físico basándose en el reporte de los padres sobre su aceptabilidad y uso del castigo físico como también otras prácticas parentales. Esta es una de las claves contribuciones de este estudio, ya que estudios previos se centran principalmente en el castigo físico, mientras que este estudio también incluyó otras prácticas parentales coercitivas como también aspectos de parentalidad positiva.

El principal hallazgo de este estudio fue que los padres de los países donde el castigo físico ha sido considerado completamente ilegal (Alemania y España), no reportaron consistentemente prácticas parentales positivas en comparación con los padres del resto de los países. Así, aunque los padres de Alemania y España mostraron una menor aceptabilidad y uso del castigo físico, reportaron también usar prácticas parentales coercitivas (tales como gritar a sus hijos y enojarse con ellos) o tener una peor relación con sus hijos, en comparación con los padres del resto de los países. Esto implica que, aunque es necesario avanzar hacia una prohibición total del castigo físico para dar una señal clave de que es esperado de los padres y otros cuidadores de niños, niñas, y adolescentes; es esencial que vaya de la mano con campañas públicas que eduquen a los padres y a la comunidad sobre los efectos nocivos del castigo físico y aumentar el acceso de los padres y otros cuidadores a apoyo parental, particularmente programas parentales basados en la evidencia. 

La cauquenina menciona “como padres, no pensamos que esté bien que nuestros hijos sean castigados, golpeados por otro niño, niña, o adolescente, o por otro adulto, entonces ¿por qué causar dolor a tu hijo o hija nos parece bien cuando eres el papá o la mamá? Sin embargo, apuntar con el dedo o juzgar a los padres que castigan físicamente a sus hijos no es la mejor forma de enfrentar este problema; necesitamos educar a otros padres como yo sobre las consecuencias nocivas del castigo físico y ver formas en que puede ser reemplazado por estrategias más positivas. Nuestros niños, niñas, y adolescentes se merecen crecer en hogares libres de violencia”

Respuesta de los medios de comunicación en Australia

Cuando este estudio fue publicado en la revista científica el pasado miércoles 29 de mayo del 2024, diferentes medios de comunicación de Australia contactaron a la cauquenina para conversar sobre los resultados claves del estudio, y otro hallazgo de relevancia al contexto australiano, “los padres de Australia reportaron la mayor aceptabilidad del castigo físico en comparación con los padres del resto de los países, como Canadá y el Reino Unido”. El periodista Michael Hammond del canal australiano 7 News Brisbane entrevistó a la cauquenina el día de la publicación del artículo científico, y la nota incluyendo un extracto de la entrevista fue presentada en el noticiero del canal 7 News Brisbane, que fue también compartido en otros programas de noticias alrededor del país, incluyendo las ciudades de Sídney, Melbourne, Adelaida, Darwin, Gold Coast, y Newcastle, como también las ciudades de Hobart y Launceston en Tasmania. Además, el estudio fue compartido en prensa escrita (The Courier Mail) y otros medios (9news.com.au). La cauquenina también fue entrevistada en vivo y de forma pregrabada por radios de Brisbane (Triple M Brisbane) y de otras ciudades australianas (Triple M Melbourne, Triple M Sydney, Fox FM Melbourne, ABC Perth, ABC Sydney, and ABC Tasmania).

La cauquenina espera que el impacto mediático que ha tenido esta investigación ayude a poner en la palestra pública en Australia la necesidad de avanzar hacia una total prohibición del castigo físico. Esto viene a sumar esfuerzos al movimiento Fin al Castigo Físico de los Niños, Niñas, y Adolescentes Australianos (EPPAC en su sigla en inglés), de cual forma parte la cauquenina. Además, su interés es que este tipo de investigación también sea realizada en Chile para entender la aceptabilidad y uso del castigo físico y otras prácticas parentales de los padres chilenos, y avanzar en conocer la realidad del contexto chileno y las oportunidades existentes para avanzar hacia una total prohibición del castigo físico como una forma de asegurar que los niños, niñas, y adolescentes en Chile también crezcan en un hogar libre de violencia, partiendo por la violencia ejercida por otros adultos significativos hacia ellos. La cauquenina está actualmente colaborando con investigadores de varias universidades a lo largo de Chile, y esta colaboración está orientada a generar una alianza en torno a la parentalidad y apoyo familiar entre Australia y Chile, estableciendo los cimientos para colaboraciones académicas y de investigación entre los países.

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